THE VERVE
La monumental carrera de esta banda musical contiene una gran variedad de canciones y se ha extendido por un periodo de tiempo que quizás ninguna otra banda de Brit pop ha logrado. Su proceso es de gran aporte a la industria musical. En donde se dieron cuenta que las drogas no trabajaban, como lo decía un tema de su último y final disco.
Muchas veces se escucho decir al vocalista de la banda The Verve, “Tenemos un lugar reservado en la historia”, y al parecer así fue porque desde el año 1993, hasta ahora la historia le ha dado la razón.
The verve, fue una de las bandas más importantes de brit pop de los 90 en Gran Bretaña y el resto de Europa. A pesar de que les llevó ocho años alcanzar el éxito comercial y el respeto de la crítica; y entonces, cuando estaban en la cima del triunfo, confirmando su fragilidad, la banda se separó.
La banda estuvo compuesta por Richard Ashcroft como vocalista, Nick McCabe como guitarrista, Simon Jones como bajista y Peter Salesbury en la batería. Amigos de la infancia y amantes del rock psicodélico, rock alemán de los '70, Funkadelic y los Beatles.
En variadas entrevistas Ashcroft, confirma que siempre trataron de hacer música y que toda la banda se la pasaba fumando marihuana y escuchando sus discos. En vez de andar peleando por ahí, como lo hacía el resto, se quedaban bebiendo juntos toda la noche y soñando. Los años más bellos para The Verve fueron estos. Así se alimentaron de todos los tipos de música que escucharon en alguna de esas tardes llenas de humo y alcohol. Y hoy nos dejan su legado de influencia musical.
En 1992, Verve (como se llamaron hasta que el sello discográfico del mismo nombre los obligó a llamarse The Verve) en sus primeras composiciones salían tras largas sesiones de drogas cargadas de locura y demostraron tener un buen y aceptado estilo musical por su público, una ambición y una intensidad que les diferenciaba del resto de bandas de su estilo.
La banda en un principio tuvo crisis por su debilidad especialmente cuando su adicción a las drogas y la paranoia comenzó a generar tensiones dentro del grupo. Además de las sesiones de grabación, alimentadas por la ingestión masiva de éxtasis resultaron una dura combinación de intensidad creativa y desavenencias personales, por lo que hizo al grupo plantearse un receso. Cosa que no ocurrió
Las malas drogas y las emociones mezcladas podían crear, eran las palabras para un líder innato y vocalista con pinta de estrella de rock, un tipo flaco, joven y alto, elegante y atractivo. Este personaje daba comienzo a lo que sería su primer disco junto a su banda, este se llamó “Storm in Heaven”, editado en 1993, fue uno de los discos debut más esperados de los '90 y en donde los sueños de la banda se hacían realidad.
En este disco toman fuerza como banda musical, seduciendo a la desastrosa critica que esperaba por ellos, con una energía de dispersión y psicodelia musical que aturdió a sus fans, dejándolos enamorados y esperando más.
En 1994 giraron en el Lollapalooza y publicaron en Vernon Yard el disco “No come down”, compuestos por rarezas y tomas desechadas de sus canciones más conocidas hasta el momento. Una colección irregular de lados B y temas en vivo un tanto ácido (por así llamarlo), sofisticado y espacial, un álbum de raíz psicodélico mucho más fuerte que el primero y bastante aprovechable.
Las sesiones de grabación de A Northern Soul (1995), su segundo disco es cuando el grupo sufrió y tuvo que enfrentar los más grandes problemas, varios de ellos derivados del alto consumo de éxtasis durante el proceso de grabación. En este momento es cuando se convirtió todo en confusión, ferocidad y emoción, por alguna razón no consiguió conectar con el gran público y como consecuencia de esa decepción, el grupo se separaba por primera vez.
El "Urban Hymns"(1997), tercer y último disco de The Verve, casualmente fue el que los hizo famosos mundialmente, sobre todo por la difusión que tuvo "Bittersweet Symphony", tema principal que marca un ciclo, en la vida como banda de este quinteto musical, donde recibió críticas excelentes. Está canción tenía unos fenomenales arreglos orquestales realizados en los años 60 por el productor y arreglista Andrew L. Olham sobre la canción de los Rolling Stones en “The Last Time”.
Así al tema "Bittersweet Symphony", que Richard Ashcroft añadió la letra y construyeron junto a la banda una extraordinaria canción apta para todos los públicos y que, entre arreglos orquestales de aliento lírico y ráfagas de guitarras eléctricas, se aferró para siempre a The Verve. Este tema se transformaba en el tema principal de la película “Juegos sexuales I”.
Urban Hymns permaneció en las listas de éxitos del Reino Unido durante todo un año seguido y llegó a convertirse en uno de los temas que se oía en todas partes del mundo a finales de los años noventa.
“The Drugs Don’t Work”, un “temaso” la canción, una balada melódica de corte acústico y exquisitos arreglos, alcanzaría nuevamente el número uno. Una traducción sin igual para este tema, que parece “casi” una autobiografía del vocalista "si me dejas, estoy mejor muerto", así este tema formo parte de los hitos de la música rock inglesa y lanzaron él álbum a estatus internacional con siete millones de ventas.
Posteriormente aparecerían “Lucky Man”, medio tiempo pop de apreciable estructura melódica y estupendos arreglos, y “Sonnet”, otro magnífico corte pop con características similares al previo en cuanto a riqueza melódica y sofisticado tratamiento instrumental y vocal.
The Verve se pierde en el espacio y en el tiempo, aunque siempre serán recordados por su público: tuvieron un digno y exitoso final, lo dejaron justo cuando el reconocimiento llamaba a su puerta. La banda se separó oficialmente el 28 de abril de 1999, no sin antes haber cosechado su merecida recompensa.
Es ahí, cuando el vocalista Richard Ashcroft debutaba en solitario el 3 de abril de 2000 con la publicación de A Song for the Lovers, un single que llegó al número tres en las listas. Finalmente las drogas lo alejan de la música para dejarlo solo comprometido con su único vicio, la marihuana.




